Pasos de la receta
Poleás, gachas dulces o puches son distintas variantes de una elaboración muy similar con pequeñas diferencias en su preparación pero con un resultado bastante parecido. Básicamente todas estas elaboraciones de origen sencillo y humilde consisten en una crema espesa hecha a base de leche, harina y aceite que tiene una textura parecida a la de las natillas y que se prepara como si fuera una bechamel pero dulce con toques a anís y cítricos ya que con ellos se aromatiza la leche o el aceite, según el caso.
En el caso de la poleá, es el aceite el que se aromatiza con anís en grano (matalahúga) y piel de limón y una vez listas, se sirven espolvoreadas con canela en polvo y acompañadas de unos coscorrones o picatostes de pan fritos que es lo primero que vamos a preparar.
Para hacer los picatostes, lo ideal es usar pan duro que tenga un par de días. Cortamos rebanadas finas y después cada rebanada la cortamos en cuadraditos que sean todos más o menos del mismo tamaño. Ponemos una sartén a fuego medio con abundante aceite de oliva y cuando el aceite esté caliente, añadimos el pan y freímos los picatostes hasta que se pongan doraditos. Los sacamos de la sartén escurriendo bien el aceite y los colocamos en un plato con papel absorbente para eliminar el exceso de grasa. Para freír los picatostes, hay que tener cuidado en que el aceite no esté muy fuerte ya que se queman enseguida. En nuestra vitro calentamos y freímos los picatostes a potencia 6 de un total de 9.
Ahora vamos a aromatizar el aceite de oliva para la poleá. Ponemos una cazuela a fuego medio con el aceite de oliva, la piel de limón (recordad que hay que lavar muy bien previamente el limón y también hay que evitar pelar la parte blanca que es amarga) y el anís en grano. En cuanto el aceite empiece a coger temperatura, va a ir adquiriendo todos los aromas del limón y el anís. En cuanto veamos que la piel del limón empieza a dorarse por los bordes, retiramos la cazuela del fuego y colamos el aceite para desechar la piel de limón y el anís. Una vez colado el aceite, lo volvemos a poner en la cazuela y opcionalmente, podemos devolver también un poquito del anís a la cazuela.
Ahora ponemos la cazuela con el aceite a fuego medio-fuerte y cuando el aceite esté caliente, añadimos la harina de trigo y mezclamos removiendo continuamente con unas varillas. Vamos a cocinar la harina unos 2 minutos removiendo continuamente con las varillas. Después, añadimos el azúcar y de nuevo, mezclamos removiendo continuamente hasta que el azúcar se integre perfectamente.
A continuación, añadimos la leche toda de golpe pero a poco a poco y sin dejar de remover con las varillas. Tenemos que cocinar la poleá removiendo continuamente hasta que veamos que se empieza a formar una crema espesa parecida a unas natillas o una bechamel ligera. En el momento en que veamos que empiezan a salir burbujas en la superficie, significa que la poleá está lista, apagamos el fuego y la ponemos en recipientes individuales.
Lo más tradicional es servir las poleás calentitas recién hechas o templadas, con unos cuantos coscorrones por encima y espolvoreadas con canela en polvo. Pero si no vamos a servirlas en el momento, las guardaremos en la nevera.
En esta ocasión, quise darle un toque simpático de decoración a estas poleás y utilicé una plantilla para espolvorear la canela en polvo.
Servimos las poleás con unos picatostes por encima y ya tenemos listas para disfrutar estas poleás andaluzas especialmente tradicionales en la Semana Santa.
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Y si te animas a preparar esta receta de poleá sevillana, nos encantaría saber qué tal fue el resultado. Más abajo puedes compartir la receta o puntuarla.
Notas y recomendaciones para hacer poleá, postre tradicional andaluz
- La poleá puede hacerse más espesa o más ligera en función de los gustos de cada casa. Las cantidades de esta receta están calculadas para conseguir una poleá con una textura parecida a la de unas natillas espesas con se ve en la última foto. Es cuestión de aumentar o disminuir un poquito la cantidad de leche en función de si las queremos más o menos líquidas.
- Podemos hacer la poleá con el aceite totalmente colado o dejar un poco del anís con el que lo aromatizamos.
- Este dulce es tremendamente sencillo pero tiene un sabor increíblemente rico. La verdad que hay que probarlo para descubrir lo bueno que está.
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