Pasos de la receta
Estas croquetas de queso las podemos preparar con un montón de quesos que sean buenos para fundir: idiazabal, emmental, gouda, cheddar, queso azul,...Nosotros vamos a utilizar uno de nuestros quesos favoritos, el queso San Simón da Costa, un queso gallego con un sabor ahumado súper especial y que es ideal para preparar estas croquetas de queso.
Cortamos el queso en daditos pequeños y desechamos la corteza exterior.
En una cazuela a fuego medio ponemos a calentar la mantequilla. Añadimos una pizca de sal y la cebolla picada muy muy finita. Añadimos otra pizca de sal, mezclamos y añadimos pimienta negra molida y dejamos cocinar la cebolla unos 5-6 minutos hasta que se ponga doradita.
Después, añadimos la harina, la mezclamos con unas varillas y cocinamos un minuto para que pierda el sabor a crudo. Añadimos la leche poco a poco pero toda de golpe, a la vez que seguimos removiendo con las varillas mientras va espesando la bechamel.
Cuando ya tengamos la bechamel lista (después de unos 3-4 minutos), incorporamos un poco más de sal y de pimienta negra molida y añadimos el queso.
Mezclamos bien y seguimos trabajando la masa unos 5 minutos más a fuego bajo sin dejar de remover con las varillas. Cuánto más trabajemos la masa, más cremosas van a quedar estas croquetas de queso.
Una vez esté lista la masa, la pasamos a un recipiente y la tapamos con film transparente que esté en contacto directo con la masa para que no se forme costra. Dejamos que la masa pierda temperatura a temperatura ambiente y después, la metemos en la nevera un mínimo de 4 horas aunque lo ideal sería dejar la masa en la nevera de un día para otro.
Cuando tengamos la masa de las croquetas bien fría y compacta, vamos a darle forma a las croquetas con la ayuda de dos cucharas o con las manos. En este caso le dimos forma redondita a las croquetas pero también podemos darle la clásica forma alargada. Cuando tengamos las croquetas formadas, las pasamos primero por huevo batido y después por pan rallado.
Cuando hayamos empanado todas las croquetas, ya podemos pasar a freírlas. Para freír las croquetas, colocamos un cazo pequeño o sartén profunda con abundante aceite (de girasol o de oliva) a fuego fuerte. Cuando el aceite esté bien caliente pero sin que llegue a humear, vamos friendo las croquetas en tandas de 2 o 3 croquetas para evitar que el aceite pierda temperatura. Cuando las croquetas estén bien doraditas, las sacamos con una espumadera para escurrir bien el aceite y las vamos colocando sobre papel absorbente para eliminar el exceso de grasa que puedan tener.
Y ya están nuestras croquetas caseras de queso listas para comer!
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Y si te animas a preparar estas croquetas caseras, nos encantaría saber qué tal fue el resultado. Más abajo puedes compartir la receta o puntuarla.
Estas croquetas de queso tienen un sabor ahumado súper especial por el queso que utilizamos pero si quieres ver croquetas de sabores más clásicos, puedes visitar las clásicas croquetas de jamón y estas croquetas de pollo. Puedes ver aquí todas nuestras recetas de croquetas.
Notas y recomendaciones para hacer croquetas de queso
- Es importante dejar que la masa enfríe para que tenga buena consistencia.
- Recuerda que el aceite tiene que estar bien caliente para que al freír las croquetas no se rompan.
- Con las cantidades para 4 personas salen de 18 a 24 croquetas según el tamaño.
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